jueves 1 de mayo de 2008

Episodio undécimo

o

DONDE SURGE EL AMOR Y SE DESCRIBE

LA ISLA DE LAS SUBASTAS.


oEn buena verdad, hube de reconocer que Lupo se había esmerado en su creación, pues Ovidia lucía esplendorosa y, sin embargo, real y cercana. Vestía un traje atunicado, vaporoso y ceñido, de corte sencillo y munificente escote. Allá arriba fulgían sus ojos negros y refulgía la mirada sagaz, en tanto que sus labios se mostraban tan dulces como fieros; hacia abajo, la larga melena oscura caía en cadenciosa cascada sobre su espalda, y toda su silueta era un escaparate de encantos del que era imposible escapar y preciso parar y contemplarlo, pues conjugaba la bravura de Belit con el descaro de Lorna, la lasciva dulzura de Claudia Christiani con el arrobo de Sigrid[1]. Era una criatura magnífica, de piel metálica, amazónica compostura y modales de mazapán: era el arma más bella del universo.

Explica esta somera descripción el boquiaguado asombro de los presentes, en especial de Lupo y de Luchacos, que parecían alegrarse más por la contemplación de Ovidia que por la pronta resolución del combate con los viribusteros. Fue Marcial, capitán en toda circunstancia, quien los zarandeó y reconvino:

¡Ea, basta de embobamientos! -dijo-, preciso es hacer inventario de desperfectos y partir cuanto antes.

Anota en esa lista de averías a mi corazón, respondió Lupo.

Gran ventaja tienes con ser informático, amigo Lupo, y así poder diseñar seres tan adorables, añadió Luchacos.

¡Vaya con los humanos, qué divertidos resultáis! -exclamó entre risas Ovidia-, agradezco vuestros cumplidos, mas no es momento de lisonjas ni galanteos; Marcial tiene razón, y es razón de nuestro viaje continuar sin demoras. Según el plan previsto, hemos de poner rumbo a la Isla de las Subastas, donde compraremos el mapa que nos indicará la ubicación exacta del país de los cerounos.

Pero –le replicó Lupo-, ¡Tengo tanto que contarte y preguntarte! ¡Me siento tan dichoso y confuso! Pues fui tu creador, Ovidia, pero ya soy tu enamorado.

Rápidamente el amor llega, y más veloz se va –le respondió Ovidia-, y es que el amante es un fingidor, que finge tan completamente, que hasta finge que es amor el amor que de veras siente.

Yo te demostraré, Ovidia, que mi amor no es engaño pasajero; llegó impetuoso y fulminante, pero no por ello ha de irse pronto; más bien es semilla que, abonada por tu sonrisa, crecerá firme hasta alcanzar el cielo de tus labios.

¿Vamos a pasar del relato de aventuras a la novela romántica? -interrumpí impaciente-, Ad augusta per angusta[2], queridos amigos, que no es momento de piropos, suspiros, requiebros, réplicas o quejidos; antes creo más necesario navegar que cortejar, que todo llega en esta vida y el amor, cuando un amigo está en incierto lance, ha de saber ser paciente y templado.

Subrayó Simón con brío mi dictamen, llevándose consigo a Lupo al timón de Rogigante. Pronto, el barco hizo gala de presteza, y no pasó mucho tiempo hasta que arribamos a nuestro primer destino, la Isla de las Subastas.



Ante nosotros, nada más desembarcar, se desplegó un caótico escenario: con profusión inenarrable de neones y soniquetes comerciales, diez mil casas de subastas se disputaban la atención de los visitantes. Estas casas tenían la particularidad de disponer mágicamente de tantas ventanas que era imposible contarlas, abriéndose y cerrándose con tal profusión que hipnotizaban y confundían a partes iguales, creando en el espectador cierto desconcierto y verdadera indecisión.

No me digas Marcial, que es buena estrategia comercial ésta, pues más que llamar la atención, la apresan y atontan, y antes es mi deseo salir corriendo que comprar algo, dijo Efraín.

La competencia es feroz en esta isla -le respondió-, y así resulta que todos los subastadores quieren gritar más alto que el vecino, y éste a su vez grita más. Es algo sustancial a la red, donde los anuncios pecan de ser molestos e incisivos, y paréceme a mí que pronto ha de llegar la ocasión en que se invierta el proceso y, quien menos moleste, más negocie: y es que llegar a ser sencillo es muy complicado ¡sobre todo cuando tu competidor vende más que tú!

¡Mira qué sois delicados! -proclamó burlón Simón-, A mí todo este batiburrillo me gusta; la mescolanza, el griterío y los anuncios se me semejan a un mercadillo callejero, bullicioso y festivo; y es este bulllir de personas, este hervor desmandado de ofertas y contra ofertas, el que hace que, justamente, resulte más atractivo y tentador.

Agudo es tu razonamiento, Simón -argüí-, que cada cosa tiene su sitio, y no hay mejor asiento para el comercio de rarezas, saldos y antiguallas que estas tiendas alborotas y estrepitantes, ni más adecuados portavoces del momio, la golería y el chollo que sus mercaderes vocingleros.



Con esta y otras parecidas chácharas íbamos de un lado a otro, sin decidirnos a entrar en ninguna. Harto difícil era escoger un sitio, pues todos estaban llenos, y la gente pululaba de uno a otro; se arremolinaban los compradores por doquier, secuestrados por mil promesas, rehenes de su excitación y esclavos de la curiosidad, ora comentando una ganga recién adquirida, ora lamentando haber llegado tarde para pujar por ella. Por ello, nos dejamos llevar por el gusto y el capricho, y tras sopesar algunas opciones, nos aventuramos a entrar en una gigantesca tienda que, de modo gracioso, se intitulaba:

"lacasadesubastasconelnombremaslargo puesesllamadamanolilloeldelacamisadelunares.com"

Y... todo cuanto aconteció en ella, capítulo por sí sólo merece.

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[1]Belit es una pirata, amante de Conan; Lorna es una heroína espacial, creación de Azpiri, así como Claudia Christiani es la protagonista de El Clic, de Milo Manara, y Sigrid es la novia del Capitán Trueno (Nota del T.)

[2]Hacia lo elevado por lo más difícil (Nota del T.)

4 comentarios:

dreamermarmot dijo...

"Rápidamente el amor llega, y más veloz se va –le respondió Ovidia-, y es que el amante es un fingidor, que finge tan completamente, que hasta finge que es amor el amor que de veras siente"

Sin palabras, pues ya las dijo todas Ovidia.
Tan sólo de una mente poderosa, refinada y exquisitamente femenina podía salir algo así.
El próximo episodio promete. Esperaremos a Manolillo con las rebajas... ¡si es que las tiene! porque igual sale muy caro.

Visita mi blog!!--> http://dreamermarmot.wordpress.com/

Cuervito dijo...

- ¡Ay que zaragatero es usté!
- Yo soy un Caballero Español.
- Yo no soy extranjera....

Los gerentes dijo...

Emérito Dr. P. Dante,... Queremos más!!!

Rafael dijo...

Porque es un mes anárquico y golfero, es agosto más propicio a la culminación de placeres que a la ejecución de compromisos.
Hoy me ha dado el gustazo de leer todos los episodios del Dr. P. Dante.
Mas ruégole, maese Augusto, que no se agoste vuestra merced, dejándonos suspensos en los suspensivos puntos...
Saludos, Rafa.