sábado 22 de diciembre de 2007

Episodio octavo

o

DONDE SE EXPLICA LA LLEGADA,

SE ESCUCHA MÚSICA

Y SE CONSTRUYE EL BARCO.


Aparecimos en una amplísima habitación de paredes violetas y azules, desnuda de muebles y vestida de una música continua y rítmica, que emanaba de un artilugio negrísimo, compuesto de botones y pantallitas. Tocando tan curioso instrumento, se encontraba un etéreo personaje, traslúcido y evanescente, afanado en desarrollar timbálicas melodías. Parecía imposible comunicarse con él, pues tenía los oídos abiertos y los ojos cerrados, inmersos en un dance trance. Miramos a Lupo, en busca de una respuesta a la misteriosa figura.

- Ésta es la primera de las innúmeras maravillas que veremos en el universo virtual -dijo sonriente Lupo. Quien veis se llama Rubenio, y ahora mismo sueña que le soñamos.
- Como todo lo de este mundo sea tan alambicado, voy a perderme más que el barco del arroz1, exclamó temeroso Simón.
- ¿Quieres decir que el susodicho Rubenio está soñando con nosotros, y que para nosotros su presencia es un sueño? - aventuró Efraín.
- Así es -confirmó Lupo-, el nexo entre la dimensión onírica y la que nos encontramos es muy fuerte. Rubenio es amigo mío y dj de todos, de gusto excelente y acertada elegancia; que esté aquí es señal de buena bienvenida y mejor presagio.

No quisimos enturbiar la diáfana inspiración de Rubenio; al ritmo de su música, nos dirigimos al centro de la habitación, donde nos esperaban unas cajas que, según nos aclaró Lupo, contenían las piezas necesarias para construir con celeridad el barco que nos iba a permitir singlar las aguas interneteras. En tanto que la Pacompañía desembalaba -bajo la atenta atención de María-, el contenido de las cajas, Marcial inició un tête à tête conmigo:

- ¿Qué opinas, P? No van las cosas mal; pronto zarparemos de las oficinas de Mitad Doble a los océanos informáticos, donde nos espera Ovidia, que nos guiará hacia el País de los Cerounos. Rescataremos a Paco y volveremos, disfrutando mientras tanto de los prodigios que aquí infinitamente se contienen.
- Esperemos que así sea – aduje circunspecto-, y que resulte más un viaje de placer que un periplo apeligrado. No obstante, el common sense me induce a pensar que encontraremos buenos y malos momentos, padeceremos y disfrutaremos, habrá sorpresas y monotonía... Pues en un lugar que es espejo de la inacabable diversidad del universo, preciso es que también sea variado un viaje por él.



- Mucha razón tienes, y para llegar a buen fin es imprescindible que nos mantegamos unidos; si no queremos que la necesaria cohesión del grupo se diluya, tenemos que auxiliarnos de cierta magia, que nos ayude a través del camino.
- Certero análisis el que haces, Marcial -le dije-, que somos tropa harto variopinta, y requerimos de un truco infalible para sortear la lotería de aconteceres que nos aguardan.
- Verás, P -me respondió Marcial-, tanto en mis estudios de publicidad como en mi profesión de comercial, he visto lo determinante qué es contar con un sortilegio, un concepto amplio y sencillo, una suerte de conjuro que ayude en los momentos más difíciles y sonría en los facilones: y en esta tesitura, creo que lo mejor sería idear una palabra que se fusione al barco que estamos construyendo, novísima y a la vez antigua, única y original, que nos distinga y aun nos recuerde quiénes somos y a lo que hemos venido: con la compaña confío ganar esta campaña, con una palabra, mantenerla unida.



-¡Sagaz criterio tienes, y en ti renace el astuto Ulises!- exclamé. Ni tenemos que preocuparnos en esta Odisea, pues tu liderazgo es capaz, ni tienes que preocuparte por el nombre del barco; mi caletre ya alumbró la palabra.


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1 Cuéntase que, en la década de los cincuenta del pasado siglo, se esperaba en el puerto de Málaga un mercante, que llevaba un cargamento de arroz. Parece ser que, por circunstancias nunca aclaradas, el barco jamás arribó, y se le atribuyó a que había perdido el rumbo varias veces (Nota del traductor).

1 comentarios:

Nikté dijo...

¿Sábes lo que me ha llamado la atención?
Las ilustraciones. Me gustaria saber dibujar para ilustrar mis propias historias.
Sería genial.

Te dejo un saludo, seas quien seas