lunes 19 de noviembre de 2007

Episodio séptimo

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QUE CUENTA LA PARTIDA AL UNIVERSO DE LOS CEROUNOS.


Se presentó cortésmente a su vez el Dr. Luchacos, saludándonos uno por uno, y ya quería marchar en pos de las huestes cerounas, sin dilaciones ni melindres. Fue entonces cuando Lupo Lupi nos puso al corriente de los detalles de la entrada en el mundo computadoril, a la par que nos colocaba una armablanda de cables interconectados por todo el cuerpo:


    - Este escudo electromagnético -decía-, y el vaso de gazpacho, neutralizarán los efectos que conlleva transmutarnos de entes biológicos en criaturas eléctricas.

    - ¿Dónde aparecemos?, preguntó Marcial.

    - He habilitado un puerto seguro en la web de la revista mitad doble, unos amiguetes de toda la vida. Una vez allí, construiremos un barco con el que surcar el océano virtual.

    - ¿Es marino el lugar adónde vamos? - preguntó Efraín-, Siempre había oído hablar de la autopista de la información: de coches, gasolina y asfalto me figuraba que estaba compuesto internet.

    - El escenario al que nos dirigimos -respondió Lupo-, es cambiante, multiforme y caótico; bien podemos saltar de un mar rosa de peces futbolistas a un desierto de granos de agua, de un nudo de carreteras infinitas a una biblioteca cuyas dueñas son arañas cantoras, que atesoran libros entre telarañas de sabor fresa... He escogido entrar en modo acuático porque navegar es el verbo básico de este cosmos, y todos los sistemas entienden y aceptan un barco y la tripulación que en él viaje.

    - ¿Y cómo encontraremos en ese espacio infinito a Paco? - inquirió María.

    - Con la ayuda de Ovidia, un programita que diseñé nada más llegar y que nos dará las pistas necesarias para llegar hasta él -reveló Lupo. Habéis de saber -añadió, mientras concluía en su labor de colocarnos los circuitos protectores-, que vamos a un lugar donde nos esperan un sinfín de peligros, y que tendremos que usar todo nuestro ingenio, astucia y fuerza para superar los trancos y riesgos que, con toda seguridad, nos vamos a encontrar. Y digo esto por si hay alguien a quien la edad o la poca fuerza le aconsejen permanecer en la casa, en espera de nuestro regreso.



Antes de sentir siquiera sobre mí las miradas de mis compañeros, reaccioné a tan directa indirecta diciendo:


    - ¡Oh, incauta y berbísima juventud! ¿No es demostración palpable la edad avanzada que quien llega a ella ha sabido sobrevivir? ¿Dónde se vio que haber vivido menos signifique saber más? La juventud, sin el conveniente consejo y compañía de la experiencia, es sólo una presa fácil de sorprender... Y la fuerza, ¿Sirve de algo sin la inteligencia? ¿De qué vale un cañón sin trigonometría, una espada sin destreza o unos labios sin saber besar? No, meu jovem amigo; sólo si marchamos unidos, los más espartanos espantos se espantarán de nosotros y las más artenienses y arteras artimañas se revelarán prontas, y nada ni algo ni nadie ni todos nos detendrán hasta llegar a Paco. Agrego, sin sentirme aludido, que ni la edad ni las pocas fuerzas son impedimentos para aquesta singladura, pues la experiencia nunca dio un mal consejo y a quien tiene poca fuerza, los dioses, para compensar, le dan astucia, y así, sabe salir de un brete en un decir arriquitaun, que si vienen por nosotros cien mil Alejandros, yo seré el Diónides de nuestro barco, y les pararé los pies1; ad impossibilia nemo tenetur2, dejó dicho Celso; a lo imposible te obliga la amistad, me permito decir yo, y Paco es mi amigo, porque un amigo de mi amigo es también mi amigo, y ya decía Cicerón que amicus certus in re incerta cernitur3.

    - No dudo, maese P. Dante -dijo entre risas Lupo-, que su rápida y rauda sabiduría nos será de gran utilidad allí adónde nos dirigimos, y desde ahora, le pido disculpas por mis dudas, que a fuer de ser sincero, hube de expresar antes de iniciar el viaje.

    - Tú lo que eres es un cachondo, Lupo, y tantas ganas tenías de vacilar al buen Doctor como interés en escuchar su respuesta, terció amistoso Simón.

    - ¡Cesemos las vaciladas y las vacilaciones, que nadie teme aquí escollos, tempestades ni barrancos! -bramó el Dr. Luchacos. Tan sólo hay una cuestión que me inquieta, Lupo: ¿Nuestro físico, cambiará? -preguntó temeroso, en tanto que comprobaba el esmeraldado fulgir de sus ojos en el espejo.

    - El físico sí, pues dejaremos de ser un conjunto de moléculas de carbono para ser un conglomerado de impulsos electromagnéticos, pero la apariencia seguirá siendo la misma, repuso sonriente Lupo Lupi.

    - ¡Sea pues, y dejemos las preguntas para ocasiones más ociosas! -concluyó Marcial-, tomemos el gazpacho y, sin ceremonias ni parsimonias, pongamos rumbo a nuestro destino.



Así fue, y mientras Marcial y yo preparábamos el gazpacho, Lupo fue conectando al resto de la Pacompañía al ordenador. Llegamos a la habitación, repartimos los vasos; fuimos enchufados al aparato y al punto, tras apurar el gazpacho -que todo ha de decirse, nos salió exquisito-, Lupo apretó una tecla y partimos al universo de los cerounos, en una suerte de tornasolado centelleo, suave y cómodo, como un sofá de fin de semana.


1Se refiere a la anécdota de Diónides -pirata famoso entre los carios, los tirrenos y los griegos-, que fue capturado y conducido a la presencia de Alejandro Magno. Éste le reprendió, diciéndole: “¿Con qué derecho saqueas los mares?” Diónides le respondió: “Con el mismo que tú saqueas la tierra”. “Pero yo soy un rey y tú sólo eres un pirata”, le dijo Alejandro. “Los dos tenemos el mismo oficio -contestó Diónides-, si los dioses hubiesen hecho de mí un rey y de ti un pirata, yo sería quizá mejor soberano que tú, mientras que tú no serías jamás un pirata hábil y sin prejuicios como lo soy yo.” Cuentan que Alejandro, por toda respuesta, le perdonó, impresionado por su sinceridad y facilidad de palabra (Nota del T.)

2A lo imposible nadie está obligado (Nota del T.)

3Un amigo se conoce en la incertidumbre (Nota del T.)

1 comentarios:

Gelbros j3 dijo...

La cosa se pone de lo más interesante, y el ansia por seguir leyendo habrá de ser tan solo atemperada por la prudencia necesaria para no avanzar demasiado rapidamente en la exploración de este recién alcanzado entorno virtual, donde, a buen seguro, seguiremos disfrutando de aventuras y deliciosos momentos como hasta ahora.