DONDE SE DA NOTICIA DE LA CREACIÓN DE LA PACOMPAÑÍA.
adadFue Marcial quien, con suma delicadeza, ofreció un pañuelo a María, y principió a consolarla con amables palabras y sincera atención. María se iba tranquilizando, y la color retornó a sus mejillas y la determinación a sus ojos, de modo tal que de la Pietá que fue hace unos minutos sólo quedaba el recuerdo; era Hera ahora -la mirada terrible, el gesto divino-, y así nos habló con atruenada voz:
- Sabed ¡oh amigos! que anoche, a la hora en la que las personas decentes duermen o se divierten, invadió nuestra casa una sigilosa manada de malditos matones, y sin darnos tiempo a reaccionar, nos maniataron y amordazaron con canalla presteza. Impotente y furiosa, vi como cargaban a Paco sobre los hombros de uno de ellos y, sin ninguna explicación ni razonamiento, regresaron a la pantalla de plasma, que se apagó cuando ellos desaparecieron.
- ¿A la pantalla de plasma? - repitió sorprendido Marcial.
- Así es -confirmó María-, mira que le tengo dicho a Paco que apague los ordenadores de noche, que no es humano tener trabajando a una máquina las veintimil horas del día, y quien desafía la lógica y no respeta el descanso de máquinas y circuitos, se arriesga a ser sorprendido en su reposo por criaturas plasmáticas.
- María -insinuó incrédulo Simón-, ¿No llevaría alguna droga la mordaza que te pusieron? Hasta que yo sé, la única forma de entrar y aún de salir de una casa es la puerta o la ventana; no conocía tan novísimo modo de allanar hogares.
- ¡Ay, Simón, ojalá fuera así! Pero ya conoces a Paco, a quien todos llamáis acertadamente en el barrio El Compu; ha desarrollado un ingenioso sistema por el cual los entes informáticos pueden llegar a nuestro mundo, sin aduanas ni guardias. Sorprendido él mismo del hallazgo, tenía pensado destruirlo, pues se le antojaba sumamente peligroso para la humana especie, al menos sin las debidas precauciones.
- No sabía que pudieran traspasar las barreras de la realidad las seres imaginarios, y menos aún, secuestrar a los imaginadores – dije sorprendido.
- No son fruto de la imaginación los cerosunos, que así es como se llaman a sí mismos las criaturas informáticas. Tampoco son ni personas ni personajes; son programas matemáticos, y actúan con secuencias tan lógicas que muchas veces son absurdas ¡Se parecen tanto a nosotros, amigo mío!
- ¿Y qué quieren de Paco los cerosunos?, preguntó Marcial.
- ¡Eso quisiera saber! -respondió María. Encendí el ordenador e intenté entrar por la pantalla, pero nanay... Fue entonces cuando me llegó un mensaje al móvil, instándome a ir a buscar a Paco a la casa de Pablito, pero casi llegaba allí, cuando otro mensaje me conminó a encontrarme con él en el cine Astoria1, y ya muy cerca de él, un mensajito más me reclamaba que fuera al Empire State de la Plaza de Uncibay... En ruta a ella me habéis encontrado, ¡y juro que quién está jugando conmigo va a desear no haber nacido!
- ¡Así sea, María, y yo te ayudaré en buscar a esas comadrejas, que virtuales o reales, probarán el sabor de mis guantás!, subrayó iracundo Simón.
- Ea, ea, que no son puños ni furias los que nos harán encontrar a Paco -terció Marcial. Claro se presenta que los mensajes que recibe María en el móvil tienen el objetivo de desesperar, desgastar y despistar; buscan alejarnos de la casa, y por ello, es allí donde debemos acudir con celeridad.
- Ni falta razón en lo que dices ni sobra tiempo para coloquios -dijo Simón-, que en estos casos, la rapidez es fundamental. Marchemos pues a casa de María y Paco, y penetremos como buenamente podamos en el universo que hay más allá de la pantalla.
- Ya intenté entrar y no pude. Mucha maña nos va hacer falta para ello, comentó María apesumbrada.
- Paréceme a mí labor ésa de informáticos -arguyó Marcial-, y en mi empresa tenemos una auténtica fiera en estas lides: Lupo Lupi, astuto y de ingenio versátil. Voy a llamarle para que juntos, podamos desentrañar tan curioso secuestro.
- Sería menester -argüí con mi acrisolada modestia-, que no faltara en tan esforzada compañía la sutil y necesaria ayuda de un sabio; ya Alejandro cimentó la conquista del Asia en Sócrates, y Napoleón...
- Vale, vale, P. -me interrumpió entre risas Marcial-, también contamos con tu sabiduría y tu valentía; ambas vendrán bien y servirán mejor en esta aventura, que llamaremos de la Pacompañía, pues en busca de Paco iremos, y hasta que no sea encontrado, ninguno de nosotros descansará.
dfdfAsentimos todos; callaron las lenguas y hablaron las piernas, poniendo rápido rumbo a la casa asaltada.
1Como acertadamente apunta D. Antonio Mas Listo en La rebeldía rebelde, apuntes sobre la bohemia malagueña (de Rockberto al Dr. P. Dante) Editorial Juglar, Málaga, 2006, la alusión al Cine Astoria (desaparecido ya en los días que transcurre esta historia), justo después de “la casa de Pablito ¿Picasso?” parece ser una irónica réplica a la faraónica y parquitemática política cultural de nuestros días, que cierra cines y abre multicines, inaugura museos y clausura centros culturales, como está ocurriendo actualmente con la Casa Invisible. Para más información, visita http://losinvisibles.wordpress.com/ (Nota del T.)





3 comentarios:
Madre mía, cómo se está entretejiendo el complot!! El Dr. P. Dante tiene sus manos llenas, qué digo, hasta los carrillos. Malditos centonumeros informáticos virtuales
Besos
Por cierto, este blog parece que no tiene Feeds, ni RSS, ni nada similar, y eso es lamentable porque hay que acordarse de mirarlo de vez en cuando. A ver si lo miran, eso.
Deje que en esta ocasión me exprese más que llanamente: es Ud. un "puto crack".
Y el Sr. Pío Vergara tiene una mano que Dios se la guarde muchos años (y la otra también).
Voy a por el sexto, que ya llevo retraso.
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